EL EXTRAÑO CASO DEL FRASCO DE ALCAPARRAS

 

Hay que tomarse su tiempo, así que mejor me levanto ¡ya!”, tampoco es que fuera tan tarde, pero tenía ganas de desayunar bagels con salmón y como me gustan tostados, hay que dejarlos enfriar un poco antes de untarle el queso crema sin que la maniobra resulte complicada al derretirse y ponerse tan resbaloso como para que termine en el plato y no en el pan.

Bien, pues pico la cebolla morada, el perejil y saco la charolita del salmón, en seguida, el problema, de esos problemas tan básicos como buscarle lo redondo al cuadrado, sacar algunas alcaparras del frasquito. No tenía en la cabeza que esta tarea requeriría un pensamiento Tan Creativo!; ¿Cómo sacar unas 10 alcaparras para preparar dos bagels?, una cuchara cafetera (que es la más pequeña en un juego normal de cubiertos) no entra, tendría que sacar todo el producto, utilizar sólo las alcaparras que necesito y meter las restantes en otro pequeño recipiente al refrigerador, o utilizar un abate lenguas y jugar con que la inclinación del frasco no me haga tirar la salmuera o vaciar todo el contenido en un recipiente cuadrado para utilizar las alcaparras que necesite y volver a vaciar por una esquina el producto restante al frasquito, bueno tantas opciones y ninguna tan buena como poder meter la bendita cuchara al frasco, cerrarlo y meterlo al refrigerador.

 

Pero pongamos contexto; en México el envase común para contener, exhibir y vender alcaparras (bulbo de la planta capparis spinosa, la cual se prepara encurtida para su uso culinario principalmente en recetas de origen mediterráneo. En nuestro país se agrega a salsas y guisos como el pescado a la veracruzana o el bacalao a la Vizcaína, entre otros.) es un pequeño y estilizado frasco de vidrio con tapa metálica que contiene 100g de producto con dimensiones aproximadas de 12.5 cm de altura por 4 cm de diámetro. Existen frascos de 250g o con formas trapezoidales o cortas en altura, pero con una boca más ancha para los mismos 100g.

 

¿Por qué este envase, el único que encuentro en el supermercado, me hace tan difícil el consumo parcial del producto que contiene?

Dentro de las diferentes clasificaciones en las que se estudian a los envases, se encuentra el del uso que tendrá para el consumidor (doy por sentado el de contenedor, transporte, estructural, comunicación, etc.) Los envases para productos individuales son contenedores para ser reutilizados, para que el producto sea consumido en el o no. Como ejemplos tenemos una botella de refresco PET de 500ml (single serve) que puede ser consumido por completo en el envase o vuelto a cerrar gracias a la taparrosca plástica. Una lata de 105g de chiles, contiene el producto, pero una vez abierto no puede sellarse de nuevo, puede ser consumido en el. Finalmente, un pequeño tarro de miel de 50g, hecho de vidrio con cuerda continua corta y tapa de metal; su boca es sólo 3mm más grande que el de las alcaparras y esos pocos milímetros hacen una gran diferencia, pues en este frasco si entran las cucharitas o los cuchillos para untar. Por su tipo de consumo es difícil que se ingieran en una ingesta individual regular los 50g de miel por lo que en envase puede ser resellado y almacenado para tener una dulce alegría posterior.

 

Que contraste con el frasco de alcaparras.

Esos 100g tendrán que servir para 3 o 4 cucharaditas o como ingrediente a la preparación de 1 kg de pescado (generosamente alcaparrado si se me permite la expresión), la conclusión inicial es que ese pequeño frasco no está pensado para el consumidor eventual y es un multiserve aún en ese pequeño tamaño, por lo que se debe consumir por completo y listo. Pero no, como vimos con el pequeño tarro de miel no es limitante la cantidad de producto para determinar el diseño estructural donde integramos a ambos usuarios; sólo podríamos considerar que el tipo de envase se limita por ser adquirido de línea o por la identificación de diseño en la categoría, ninguna de las dos nos ayuda a descartar un cambio, existen frascos con la misma capacidad y boca ancha, así como podemos encontrar en otras localidades de casi las mismas marcas envases con una configuración más amable.

 

El diseño de empaque integra en su fase de planeación el entender el consumo y el uso que tendrá en relación con el usuario/consumidor como un punto más en la relación no textual con la marca que entregará una mejor experiencia y lo que todos queremos selección y repetición en la compra.